LOS SENTIDOS

Los sentidos serán el vehículo que nos lleve de la mano, a los llantos, o a risa partida por todo el cuento.
Por supuesto  que estamos mucho más acostumbrados a utilizar más unos que otros, y así la vista y el oído se llevan todos los laureles... por eso, intentar jugar con los otros cuatro, será el deafío.

No, no me equivoqué... son seis.

Todos ellos estarán a prueba a cada minuto y desde el primer momento hasta el final: 
 la vista, el oido, el olfato, el gusto, el tacto... y la intuición.





Había una vez, en un lugar tan lejano o cercano, como cada uno quiera sentirlo, una tierra fértil, vital, fuerte y salvaje.  No era fácil llegar, de hecho, muchos se perdían por el camino, otros ni lo intentaban, y algunos superaban cualquier escollo y continuaban hasta llegar a destino.
El sitio era, a simple vista, un paraíso; aunque no era nada sencillo vivir allí.
Cuando llegué, después de superadas las piedras y rocas del camino, fui entrando en ese sueño embriagador, que hace que uno pierda la noción del tiempo y del espacio.  Les ha ocurrido esto??  No sólo, no saber en qué día se vive, sino, no recordar cómo se llegó a determinado sitio, o si estamos en verano o en otoño.  Si la distancia hasta el pueblo es real o la que imaginamos y deseamos... 

Mucha gente llegó hasta aquí y supe diferenciar los peregrinos, de los transeúntes, y los oportunistas, de los amigos que volvían, a pesar de las  piedras del camino, sólo para reencontrarnos.
Supe que estaba en el lugar ideal.
Cuántos más lo sabrían?
Con cuántos me faltaba encontrarme aún?
Qué guardaba esa tierra?



Un día descubrí que mis sueños nocturnos y el día no tenían diferencias.  Lo que soñaba por la noche, seguía ocurriendo durante el día.  Un ser de mis sueños, llegaba imprevistamente un mediodía o en un atardecer, siendo tan de carne y hueso, como yo.
Todo era tan intenso.  Las pasiones, los silencios, las alegrías, los reencuentros...
Cómo explicarles dónde estaba??
Eso, es lo que voy a intentar...

Ser sus habitantes permanentes u ocasionales nos hará recordar que siempre algo bueno nos espera a la vuelta del camino...
No crean que esto es una novela, sobre un lugar inexistente o fantasioso.  El lugar existe y podrán encontrarlo en el mapa.
Geográficamente, está ubicado en las afueras de un pueblo llamado Villa Berna en el Valle de Calamuchita en la provincia de Córdoba.
Pasando  el pueblo de  Villa Berna, unos tres kilómetros y doblando a la derecha, si es que vienen del bullicioso ruido del asfalto, no tan lejano... encontrarán el lugar.







Los que aquí vivimos, decidimos pensarlo como un país imaginario, aunque somos conscientes, que nuestros cuerpos físicos viven en él.  Tenemos tantas definiciones de los peregrinos que por aquí pasaron, que sería casi imposible, recordarlas a todas, en lo personal me quedo con la última que escuché, dado que creo fervientemente en la magia de lo cotidiano, en el amor que va en el pan con manteca y que esta vez quedó en el recuerdo de Gueri,

 ... entre olores integrales, flores de seda, caldos mágicos, postres insospechados, colores inverosímiles y una luz a ras del cielo para que ese paisaje sea así, imposible de plagiar”.  

El placer aquí es supremo...
Entre tantas amistades, por supuesto, conocí a los habitantes del bosque, una pequeña comunidad de seres, que comandados por un Espíritu Superior, por el Creador de todo; me sorprendieron.
Sí, esos con alas, esos que hacen que ahora mismo ustedes, se estén sorprendiendo.
Esos, de los que hablaba la abuela o los que aparecían en los sueños, cuando éramos tan pequeños, que no dudábamos de su existencia.
Antes de saber de su existencia, ya me habían regalado su conocimiento.
Aprendí, por ejemplo, que los ángeles gustan alimentarse con flores, que los pierde la miel y los aromas profundos, dulces y embriagadores.
Una tarde, al revisar mi cuaderno de cocina, encontré una hoja que sabía a conciencia, no me pertenecía, con dos recetas únicas: galletitas florales y jalea de lavanda...
Quién me las había dado??
Más tarde supe que no era importante y aprendí a prepararlas, tal cual, ellos, me las habían dado.
Aquí se las reproduzco, para que ustedes también aprendan a hacerlas.

GALLETITAS FLORALES

250gr de harina 0000
125gr de manteca
2 huevos
1 yema
125gr de azúcar de lavanda
1 limón, su ralladura.

AZÚCAR DE LAVANDA

1kg de azúcar blanca
4 cucharas de flores de lavanda secas (sólo sus pétalos)


Procesar en una licuadora a alta velocidad el azúcar con las flores, y dará un azúcar floral especial para glasear o preparar exquisitos platos de repostería.